La llegada de la cuaresma y un llamado a la reflexión

CuaresmaCSTA

Dios no agota las posibilidades de que seamos cada día mejores.

La llegada de la cuaresma es una etapa de reflexión en la vida de los cristianos, como una especie de antesala al desarrollo del año para poder recargar las energías y llenarse de los pensamientos más puros. Cuanto más incorporemos en nuestro espíritu durante este período, del amor y las enseñanzas de nuestro Padre Dios, estaremos más colmados para tener y brindarnos hacia los demás el resto de los días de este año que comienza.

¿Cuándo comienza la cuaresma?

La cuaresma se inicia con el Miércoles de Ceniza, día en que con el simple pero profundo gesto de la unción con cenizas, nos damos cuenta de que nuestro tránsito por la tierra es temporario, que es un simple pasaje hacia la verdadera vida que se encuentra en el cielo.

¿Qué tiene que ver la cuaresma con el carnaval?

Sí, aunque no lo creas hay un vínculo muy estrecho entre los dos días de carnaval que anteceden al Miércoles de Ceniza y el comienzo de la Cuaresma.

Como en la Cuaresma se propone desde los tiempos más lejanos una abstinencia de carne, porque era este un símbolo de riqueza, antes de que comenzara la cuaresma, y debido a la falta de posibilidad de conservación de los víveres, se hacían unos festejos en los que se consumía todo lo que se tenía de este tipo de alimento. Así nace el “Carnaval” que significa “adiós a la carne”, para despedirse de alguna manera de todos los productos que no eran bienvenidos durante el período de preparación para la Pascua.

Con la incidencia posterior de ritos paganos, las fiestas del Carnaval se fueron modificando y representaron, en cierta medida, el momento de mayor distensión y festejo antes de entrar al período de penitencia, reflexión y oración que propone la Cuaresma.

¿Cómo nace la Cuaresma y qué representa?

La Cuaresma nos prepara para revivir el sacrificio de Jesús en la Cruz. Por ello, es una etapa donde tenemos que limpiar todo lo que podamos nuestro corazón para sentirnos un poquito más dignos del inmenso Amor de Dios al entregarnos a su único hijo como emblema de salvación.

Con los cuarenta días se ven representados aquellos que Jesús hizo de ayuno en el desierto y es una etapa para mirar hacia el interior, para limpiar nuestros corazones, llenarnos de caridad, oración y sacrificio.

No es de carne únicamente de lo que hay que ayunar, sino de todo lo que nos hace sentir ricos, únicos o poderosos. Dejar de lado la grandilocuencia y sentirnos por un rato pobres de corazón, es la propuesta para esta próxima cuarentena.

No es una Cuaresma más, es LA CUARESMA.

El amor de Dios es tan grande que no nos da una sola oportunidad, sino que nos ofrece todos los años esa posibilidad de dar sentido a nuestro corazón llenándolo de buenas acciones y sacando de él todos los malos sentimientos.

No es una Cuaresma más, vivíla como la gran apuesta que Dios nos hace porque confía en nosotros y nos quiere cada día mejores, más alegres y más orientados a la solidaridad y al amor.

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